samedi 29 septembre 2012

Iba a escribir sobre Oxford, pero llegó el 25-S y...

Hola a todos.

Como algunos sabréis, dejé Francia para trasladarme a Inglaterra. A Oxford completamente, ya sabéis, esa gran fábrica de libretas y camisetas.

Estaba pensando en escribir sobre ello, pero entonces llegó el 25 S. No se cómo me las he apañado para estar siempre lejos de España cuando se ha liado parda. Me ocurrió en el 15M, que no pude ir porque estaba trabajando en Francia.

Y me ha pasado ahora. Empecé a trabajar el lunes, y el martes era el 25S.

Pero no hay como internet para mantenerte al día de lo que ocurre por España. El 20 de Noviembre salió elegido Rajoy, con mayoría absoluta. Cosa fácil de hacer cuando hablamos de un sistema bipartidista. Y desde entonces, en menos de un año, España ha pasado de estar en crisis a conseguir que su índice de miseria alcance su máximo histórico. Todo ante el silencio de la prensa.

Creo que vale la pena ver este vídeo y escuchar el primer discurso de Rajoy como presidente de España


Desde que llegó al poder, sus medidas para "ayudar" a los necesitados han sido:
-Recortes brutales en educación
-Recortes brutales en sanidad
-Subida brutal de impuestos
-Y una escandalosa manipulación informativa

Y otras muchas cosas que podríamos enumerar.... ¿eh? ¿Que por qué lo de la manipulación? Jejeje, vale amigo, veamos.

EL MUNDO: Escasa afluencia al 25S
Una foto cualquiera del 25 S: Plaza Neptuno
Manipulación de la información

El pasado martes, 25 de Septiembre, toda España se manifestó contra la clase política, exigiendo -atención- un proceso constituyente, la dimisión casi completa del cuerpo del gobierno... ¿Qué hacen los políticos? Reunirse en el congreso, blindado por la policía, y seguir vergonzosamente con lo suyo.

La brutalidad policial todos la conocemos, y no voy a hacer más ahínco en ella más allá del vídeo de arriba. Pero, ¿qué nos queda ya a los españoles?

Hace falta ya una revolución, y hace falta usar las armas que tenemos. Yo voto por una huelga general, indefinida. Yo voto por entrar en las grandes superficies, en toda españa a la vez, y robar la comida para dársela a los pobres. Yo voto por entrar en la urbanización donde vive el mismísimo Rajoy y hacer tres cuartos de lo mismo.

Me entristece pensar así. Pero está claro que el gobierno no va a despeinarse por tener 6 mil, 600 mil, o seis millones a las puertas del congreso. Se van a sentir legitimados -valga la falacia- para seguir haciendo lo que quieran... hasta que los manifestantes la líen tanto que sea más costoso reprimirlos que acceder a sus exigencias.

Joder, a ver si la próxima me pillo libre y vuelo a Madrid. Estoy cabreadísimo de no haber estado ahí.

mercredi 13 juin 2012

España, ¿al borde de una revolución?

El último año, España ha terminado de irse a la mierda. Y las dos últimas semanas han sido aún peores. Los recortes han alcanzado cotas insoportables.

- Han eliminado la gratuidad de las vacunas infantiles en madrid.
- Retiran subvenciones a los mineros dejándolos, literalmente, sin empleo.
- Hipotecan las próximas décadas de los Españoles a UE mediante 100mil millones de euros de rescate, por más que quieran llamarlo de otra manera.

Se hicieron manifestaciones pacíficas, recogidas de firmas, protestas... y no han permitido que influyan en nada. La manipulación de los medios es escandalosa. La violencia policial también. Y la hipocresía de los políticos, simplemente, vergonzosa.

¿Qué opción están dejando a los españoles? Si la vía pacífica no ha funcionado, ¿nos van a obligar a actuar como los mineros de Asturias?

Da miedo pensarlo. Estamos al borde de la navaja, socialmente hablando. Y no se cómo va acabar ésto. Pero lo que me pregunto es, ¿qué haré yo si todo explota? ¿Seguir huyendo al norte, o volver al sur junto a los míos?

Estoy triste por España. Y también me da miedo pensar cómo va a terminar. Pero por algún lado tendrá que explotar.

Tarde o temprano.


samedi 4 février 2012

¿Tiene sentido?

Hace algo más de 24 horas, la vice consejera de asistencia sanitaria de Madrid, Patricia Flores, lanzó una pregunta al aire. Pregunta que invita a la reflexión y a una acción de cambio.

"¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva “gratis” del sistema? Lo sanitario tiene un límite."


Considero que mi primer contacto con el mundo sanitario fue en 2003, cuando empecé mis estudios de dietética y nutrición. Estudios que empecé para, en 2005, acceder a la carrera de enfermería. En todos esos años de formación, e incluyendo los casi dos años y medio de experiencia como enfermero profesional, hay unas ideas que forman parte del día a día de cualquier profesional sanitario:


- La salud es un derecho fundamental.

- Los servicios sanitarios deben ser accesibles por todas las personas.


Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es “un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo tanto, queda claro que un enfermo crónico también puede quedar englobado en esta definición.


Pero, para comprender las consecuencias de las ideas de la señora Patricia Flores debemos entender qué tipos de enfermos son considerados como “crónicos”. Muchos de los que lean esto tendrán unas ciertas ideas al respecto. Ciertas enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o el hipotiroidismo son enfermedades crónicas. Es decir, que requerirán ser tratadas y controladas de por vida, ya que todavía no existe una cura para ellas.

Pensándolo fríamente, aquellas personas que sufren alguna de estas enfermedades... ¿deberían ser acogidas por el sistema? ¿Debería la seguridad social cubrir las consultas médicas de un niño diabético? ¡Por favor! ¡Qué indecencia!

Y por no olvidar a esos molestos insuficientes renales. ¿Pero quienes se creerán para ser dializados día sí, día también? ¿Pero tienen ustedes idea de lo que cuesta eso? Nada nada, menos diálisis. Sopita de ajo, que lo cura todo, y a la cama. Eso decía mi abuela. Y encomendar la salud a una estampita de una joven con un aro dorado sobre la cabeza.... ¡mano de santo, oiga!


...porque es la solución... ¿verdad?


Lo mejor es que, probablemente, no todo el mundo es consciente de algo. Y es que todos, TODOS, vamos a acabar siendo enfermos crónicos. En un momento u otro de nuestra vida. Ya sea porque desarrollemos alguna de las enfermedades que he mencionado, ya sea porque -y espero que no os ocurra- desarrollemos Alzheimer o Parkinson, o simplemente porque lleguemos a ancianos. La mitad de los considerados “enfermos crónicos” son personas ancianas con uno y mil achaques que les obligan a pasar durante meses, si no hospitalizados, bajo una intensa vigilancia médica y social.


Entonces voy a repetir la pregunta de la señora Patricia Flores, y a tratar de responderla: ¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva “gratis” del sistema?

Prefiero responder a semejante barbaridad planteando otra serie de preguntas:


  • ¿Tiene sentido que una persona con tan pobre formación humanista sea viceconsejera de asistencia sanitaria en cualquier comunidad?

  • ¿Tiene sentido que, mientras un médico debe formarse antes de atender a un enfermo, un político no tenga dicha obligación para gestionar la sanidad en un país?

  • ¿Tiene sentido degradar el acceso a la salud de los españoles en aras de mejorar la economía?

  • ¿Tiene sentido que Patricia Flores Cerdan continúe ejerciendo su puesto?


La respuesta a todas estas preguntas es, o debería ser, un contundente NO. Pero no olvidemos que la pregunta lanzada al aire por la actual viceconsejera venía cerrada por otra afirmación:


Lo sanitario tiene un límite.



...



El colmo.

Es el colmo.

¿Lo sanitario tiene un límite? Estoy de acuerdo, y estoy de acuerdo que hay que hacer reformas en el mismo. Pero sin limitar el acceso a los servicios de salud de NADIE.


Pero en España hay muchas cosas ilimitadas:


Lo que no tiene límite en España es la corrupción.

Lo que no tiene límite en España es la demagogia de los políticos que, asegurando que planean sacar al país de la crisis, no hacen más que empobrecer a la clase media y trabajadora.

Lo que no tiene límite es la desvergüenza de afirmar una supuesta separación entre el poder político y judicial en España, cuando realmente no la hay.

Lo que no tiene límite es la estupidez de los españoles, que seguimos permitiendo los despropósitos de un bipartidismo que no hace más que llevarnos al desastre.


Hace tres meses -en Noviembre de 2011- se descubrió -o mejor dicho, se destapó- la corrupción de Iñaki Urdangarín. El “buen” hombre ha robado no se cuantos millones de euros al contribuidor español. Pero, mis pocos lectores de este blog, ¿realmente creéis que van a emprender alguna acción contra él? Si así lo creéis, si confiáis sinceramente en la justicia española.... amigos, admiro vuestra fe y vuestra inocencia.

No. Iñaki ya ha hecho el negocio de su vida. Y es que aunque pisase la cárcel -que no lo va a hacer- digamos por 5 años, saldrá de la misma bañándose en oro.

A mí cinco o diez años en prisión a cambio de salir con varios millones de euros en el bolsillo me parece un negocio redondo.


Si tuviésemos un gobierno realmente serio, emprendería medidas REALES contra la corrupción. Si tuviésemos un gobierno decente, el señor Urdangarín se quedaría en prisión hasta que devolviera todo el dinero que ha robado.

Pero no. No lo tenemos. Y es más fácil decir que “Lo sanitario tiene un límite” y afirmar, aún con una pregunta, que los enfermos crónicos no merecen una asistencia sanitaria. Es más fácil recortar en la seguridad social y limitar personal médico y enfermero en los hospitales -motivo por el cuál yo sigo trabajando en Francia, sin posibilidades de un buen trabajo en España.


Resulta más fácil recortar en educación e investigación. Pero, ¡eso sí! ¡A la iglesia ni tocarla, que nuestros queridos votantes católicos se ofenderían! ¡Metamos una casilla para dar dinero a la iglesia, pero por favor nada a la investigación científica! ¡Qué se han creído esos perroflautas y frikis de internet, ¿que la investigación es necesaria?!¡Qué poca vergüenza!

Si tuviéramos un gobierno correcto, todo esto no ocurriría. Pero no lo tenemos. Y no lo tendremos. Porque los españoles somos una panda de borregos, que votan en masa al lobo que parece menos peligroso. Y cuatro años después, cuando descubrimos la verdad, votaremos al otro lobo. Y así hasta el fin de los tiempos.

Estad preparados, españoles. Porque esto no ha hecho más que empezar. Y la pregunta de Patricia Flores no es más que el inicio de cómo van a acabar la sanidad y la educación en España.


¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva “gratis” del sistema?


¿Qué será lo siguiente? ¿Plantearse si tiene sentido que los pobres puedan acceder a los mismos estudios que los ricos?

Prefiero no imaginarlo.

lundi 22 août 2011

Lo más terrible y hermoso de mi carrera.


Mi padre hace años le dijo una gran frase a mi hermano mayor. Decía algo así:

"Tener hijos es embarcarte en una carrera llena de disgustos, malos ratos, enfados y sustos, para llevarte de vez en cuando una gran alegría."

El destino es curioso, porque hoy he identificado esa frase con mi trabajo, pero en este caso la alegría ha venido envuelta a su vez por uno de los peores momentos de mi vida.

Hace unas semanas ingresó una paciente en mi servicio. Para guardar el secreto profesional, voy a llamarla Juana. Juana era una mujer anciana, que cumplió la friolera de 91 años en mi servicio, pero que mantenía la cabeza en su sitio (todo un hito para alguien de tan avanzada edad). Nadie estaba engañado en cuanto a su pronóstico, ni el equipo de la planta, ni Juana ni su familia: Cáncer muy extendido, que le ocupaba entre otros cerebro, pulmones, sangre y huesos. Los médicos la pusieron rápidamente bajo cuidados paliativos, y así pasó dos o tres semanas en mi planta. No le daban más de dos meses.

En cuanto a su familia, el que peor parecía llevarlo era su marido. El pobre hombre no quería aceptar la realidad. Es muy difícil aceptar que la mujer con la que has compartido toda tu vida va a abandonar este mundo.

Ayer por la noche Juana me llamó porque le costaba respirar -algo que le había pasado otras veces-. Estaba con su marido, que tenía el abatimiento reflejado en su cara.

Apliqué el tratamiento que tocaba... y no mejoró. No nos alteramos, llamo a varios médicos y le pongo un tratamiento más fuerte, con corticoides intravenosos entre otras cosas. Además tenía el azúcar algo bajo, así que le puse algo de glucosa en vena. Con una respiración así no vi seguro darle de comer.

Parece calmarse durante un rato, y yo sigo haciendo mi trabajo.

Pero media hora después el marido sale al pasillo: Juana está inconsciente, y su respiración ha empeorado. Entro en modo "emergencia": Llamo al médico de urgencias y constato el motivo de la inconsciencia: Hipoglicemia a 0.36 g/dl (para los no entendidos, si está por debajo de 0.80 empieza a ser malo, así que imaginad...). En el tiempo que llega el doctor de urgencias controlamos el azúcar y Juana recupera la consciencia. El marido llama a sus hijos.

En resumidas cuentas, el doctor confirmó que la mujer probablemente no pasaría de esa noche. No iba a superar la insuficiencia respiratoria. Y si se paraba, no íbamos a reanimarla ni intubarla. Era lo mejor, hacer lo contrarío nos habría convertido en unos carniceros terapéuticos.

De hecho, si me hubieran pedido asistencia para una intubación, yo me habría negado.

He asistido a muchos pacientes muertos por insuficiencias respiratorias... pero nunca había asistido una persona totalmente consciente y lúcida, como era Juana, en este caso. Una muerte por insuficiencia respiratoria equivale a morir porque tus pulmones se niegan a funcionar.

Llegan dos familiares de ésta -el hijo y el yerno- que se quedan con ella. Suspiré aliviado: al menos el marido de Juana no tendría que soportar eso solo. Le venía demasiado grande.

En las horas siguientes llegó otro grupo de familiares. La pobre Juana sufría, e igualmente lo hacía su familia. No podía permitirme estar fuera de la habitación demasiado rato. Juana siempre se tranquilizaba al verme, y me decía cosas como "Eres un encanto", o "Éste es Manuel, el salvador de las Baleares". Si hay algo peor que asistir a una persona moribunda durante varias horas, es que encima te diga cosas así. Sonríes a la paciente, y le dices "Claro que estoy aquí". Pero con cada una de esas palabras el alma se te va cayendo a los pies. Porque no puedes evitar implicarte emocionalmente con alguien que muestra tanto amor por ti.

La familia me paró varias veces. Me contaron lo mucho que les había hablado Juana de mí: que éramos un encanto, que la tratábamos muy bien, que varias veces yo le había hecho una tisana por la noche a escondidas del médico.... (esto último es cierto).

Y si hay algo que te mueve el corazón de una forma especial es ver que una persona moribunda, que ni siquiera hace un mes que conoces, está agradeciéndote con toda su alma tu trabajo. Me sentí satisfecho por un trabajo bien hecho, alegre por haber ayudado Juana en sus últimos momentos.... desesperado por no poder evitar que muriera porque sus pulmones se negaban a funcionar, y destrozado por el dolor de una familia que no sabían tampoco cómo aliviar a Juana.

Finalmente el doctor de urgencias propuso a la familia dormir a Juana para que no sufriera tanto. Tras discutirlo un rato se lo propusieron a la propia Juana. En palabras textuales:

"Quiero dormir, quiero dormir. Estoy cansada de vivir y sufrir, quiero dormir y que termine."

Y gracias a Dios, la familia respetó la decisión de Juana. Pero yo no calibré las consecuencias que tendría para mí ese hecho.

Un rato después tuve la prescripción: Midazolan y morfina en jeringa eléctrica. Al momento las preparé, sabía que era lo correcto, y ahora sigo pensándolo. Pero cuando llegué a la habitación, dije: "Ya llego Juana, esto te ayudará a dormir". Y recordé una conversación que tuve con un estudiante de enfermería en Chile, que era totalmente contrario a la eutanasia. Este chico me dijo:

"Tú dices estar a favor de la eutanasia, pero llegado el momento no serías capaz de ayudar a alguien a morir."

Quiero clarificar que lo que ocurrió con Juana no es eutanasia. En términos técnicos se denomina ortotanasia, y consiste en darle a una persona moribunda una cantidad superior de anestésicos o calmantes aun sabiendo que en circunstancias normales es malo para la salud. Y está recogido en la ley y la práctica médica.

Pero las similitudes son evidentes. Aunque, mientras le conectaba las perfusiones, sabía que hacía lo correcto, me resultó duro.

Al momento de empezar el tratamiento, Juana empezó a dormirse. Mi compañera auxiliar y yo la cogimos de las manos ante la familia. Juana nos habló mientras se dormía de lo mucho que le habría gustado visitar Mallorca. Nos dijo que le faltaba su hija pequeña, que no había podido ir a verla. Dijo que qué iba a ser de su marido, y la familia no tardó en decirle que ellos se ocuparían de todo. Yo me aparté y dejé que una de las hijas de Juana, llorando, me sustituyera.

Mi compañera, en un momento, le preguntó:

-¿No vas a ir a Mallorca, Juana?
-No, no iré.
-¿Y dónde irás?

Y Juana ya no respondió, quedó dormida por efecto de la medicación. La pregunta quedó en el aire. El marido de Juana perdió los nervios y abrazó a su esposa en la cama. Mi compañera me preguntó si quería salir... y salí.

Me crucé con un compañero que me preguntó si estaba bien. Negué con la cabeza, no podía hablar, y tampoco me detuve. Después, a mi espalda me dijo

-Si quieres te invito a un cigarro.

Me costó unos segundos encontrar la voz para responder.

-Lo que ahora necesito es un pañuelo -le dije.

Fui al baño, necesitaba estar a solas. Y, por primera vez en muchos años, me encontré llorando. Pero en ese momento pensé algo. Pensé: "Soy enfermero, ¡Joder! ¡Andando al trabajo!". Y mi trabajo en ese momento era estar disponible por si la familia no podía soportar la situación. Era yo quien debería soportarla.

Y lo hice. Me lavé la cara, respiré hondo varias veces, y volví al servicio para hacer mi trabajo.

Juana tardó 20 minutos tras la analgesia en morir. No os voy a engañar diciendo que llegué en medio de un drama alrededor de un cadáver. La familia hasta había metido bien en la cama a Juana, al punto de que parecía estar dormida, y estaban todos serenos. Algún hipido de una de las hijas rompía esa serenidad. El marido de Juana estaba en shock, pero el apoyo de su familia le ayudó mucho.

Ahí ya pasamos a la parte menos melodramática de la historia. Explicar los papeleos a la familia, adecentar a Juana, y otros detalles que no queréis saber.

Pero antes del arreglo, me concedí un buen descanso. Una enfermera de urgencias me cogió, casi literalmente, por las orejas, me llevó fuera y me plantó un cigarro en la boca y un café en la mano.

Papá, mamá, lo siento, pero sí, a veces fumo.

Mi compañera tuvo una urgencia en urgencias (valga la redundancia) y no pudo quedarse. Me quedé fuera solo, con un cigarro en una mano y un café en la otra, pensando en lo que había pasado. Varias veces volví a sentir lágrimas en los ojos, pero supongo que a causa de la presión cultural del "macho español" las contuve. Pasé una buena media hora fuera, y al final volví a mi servicio con una pregunta en la mente:

¿De verdad vale la pena el mal rato que he pasado?

No tardé en tener respuesta. En el pasillo había dos de las hijas de Juana hablando con mi compañera. Cuando me vieron se deshicieron en agradecimientos. Me explicaron lo bien que hablaba Juana de mí, hasta me contaron cosas y anécdotas que yo le había explicado a Juana. ¡Era cierto, no lo decían por cumplir!

Esto me recordó por qué soy enfermero. Un enfermero no es alguien que reparte medicamentos. No es un psicólogo ni un pedagogo. No es un asistente social ni es un médico. Es un poco de cada cosa. La enfermería es un arte dedicado a cuidar de las personas enfermas, a ayudar a personas que necesitan ayuda, y a aliviar el sufrimiento de aquellas que van a morir.

Hoy puedo afirmar, sin lugar a dudas, que he pasado el peor momento de mi vida como enfermero. A la vez que el más hermoso.

Estoy agotado emocionalmente, me voy a dormir. Pero sí tengo algo que decir antes de dejaros.

Me encanta mi trabajo.

dimanche 27 mars 2011

Cisne negro

Hace un tiempo que oí hablar de la película "cisne negro". En muchas páginas de Internet había gente que aseguraba haber salido excitada del cine al verla, por lo cual perdí cierto interés.
Después miré un poco, para descubrir el argumento de la película: Una bailarina de ballet es seleccionada para hacer de reina de los cisnes en la obra clásica "El lago de los cisnes".

Si bien no es un argumento que me apasione, hoy me convencieron para ir a verla. Y no sabéis cuándo me he alegrado de que lo hicieran.

La película muestra un espeluznante ambiente sombrío. Lo que al principio parecería la típica historia de una muchacha intentando entrar en un mundo complejo, pronto se convierte en una confusa y oscura procesión de sucesos relacionados con la evolución del ballet. Si bien es muy complejo entender, en principio, qué es lo que está ocurriendo, el ritmo y la ambientación de la película te mantienen en vilo sin
cesar.

Sin embargo hay un momento en el que toda esta confusión queda solventada: En los últimos
segundos de la película. La protagonista dice dos simples palabras que hacen que todas las piezas sueltas de la historia encajen perfectamente.

"Es perfecta".

Una auténtica obra maestra del cine desde cualquier punto de vista: La dirección, el guión, la interpretación, la danza, el ambiente... Por más que hable en esta página no podré explicar hasta qué punto me ha gustado Cisne negro, y hasta qué punto me ha hecho hecho estrujarme el cerebro. Simplemente hacedme caso en un consejo:

Id a verla. Buscad más allá de los gestos y la actuación. Y si entendéis el significado final de la película, buscad todos los pequeños detalles sin sentido que cobran sentido al final de la película.

Definitivamente, una de las mejores películas que he visto en años.

jeudi 17 mars 2011

LA CRISIS EN TOKIO

Nótese la ironía.

Si buscamos en google, hoy 17 de marzo, "situación Tokio", nos sale la siguiente noticia:


En ella se dice que la gente tiene pánico, que intentan salir de la isla, y que el frío invernal que asola el país hace que la gente no respete la petición del gobierno de ahorrar electricidad.

Bien, veamos ahora este vídeo, enviado por un español que vive en japón.


En el vemos claramente las escenas de pánico. La falta de suministros y de alimentos. Las calles abarrotadas de coches que intentan huir de la ciudad, además de las kilométricas colas para comprar billetes de tren.
[/ironic].

Los medios de comunicación occidentales son una puta vergüenza.

jeudi 10 février 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte: crítica

El otro día vi la séptima película de la saga Harry Potter. Antes de que comencéis a leer, os advierto que habrá spoilers en este artículo. Avisados quedáis.

Muchos sabréis lo poco que me gustó la séptima novela: Harry Potter y las reliquias de la muerte. Pienso que el final del libro, y de la saga, fue tonto, bonito, coloreado con todos los colores del arco iris, y digno del más moña de los cuentos de Hada. Hay que decir que lo de matar a Voldemort a golpes de amor era algo que no me esperaba (¿Quien ha entendido ahora el significado del unicornio de la izquierda?).


Aún así, en la novela existían algunos puntos que me resultaron fantásticos: La escena de la tortura en la casa de los Malfoy (me puso los pelos de punta), la infiltración en el ministerio de magia, la huida de la boda, entre otras.

Mirando la película, he de decir que han hecho algunos cambios muy buenos. El mismo principio, en el que se muestra cómo Hermione hechiza a sus padres para que la olviden. Ésta escena es rápida, concisa, y terriblemente triste. Mucho más humano y sentimental que el simple "Por cierto Harry, que he hechizado a mis padres y ya no me recuerdan." de la novela.

Además han bordado el ambiente triste y de soledad de la historia. De hecho, creo que lo han hecho mejor que en la novela, ya que Rowling no logró en ningún momento hacerme sentir la soledad que me hizo sentir la película. Los planos de la tienda de campaña montada en paisajes totalmente aislados donde nadie en su sano juicio acamparía son sencillamente geniales.

Del mismo modo, el momento en el que Ron abandona el grupo queda mucho mejor en la película. Cuando leí la escena en la novela, me quedé con la sensación de que era una discusión entre adolescentes. Eso sin contar que una de las causas de la pelea era que Hermione cocinaba siempre. Sin comentarios.

En cambio, en la película han logrado enfatizar el efecto que tenía el relicario en la actitud de Ron, y lo deprimente que resulta para Harry y Hermione el encontrarse a solas.

Lo que no me ha gustado de la película es lo suaves que han hecho algunas escenas. Si habéis leído el libro recordaréis la escena de la casa Malfoy. Mejor os colgaré un extracto:

"
Greyback la abrió con su varia, después les obligó a entrar en la oscura, húmeda y mohosa habitación y los dejó en medio de una oscuridad total. El eco del golpe de la puerta al cerrarse no había muerto cuando un terrible y desgarrado gritó llegó de directamente de encima de ellos.

-¡HERMIONE! -bramó Ron, y empezó a retorcerse y luchar contra las cuerdas que los ataban, haciendo que Harry se tambaleara-. ¡HERMIONE!
-¡Cállate! -dijo Harry-. Cállate, Ron, tenemos que salir de aquí...
-¡HERMIONE, HERMIONE!
-Necesitamos un plan, deja de chillar... tenemos que librarnos de estas cuerdas...
[...]
Hermione gritó de nuevo arriba, y pudieron oir a Bellatrix gritando también, pero sus palabras resultaron inaudibles, porque Ron gritaba de nuevo.
-¡HERMIONE! ¡HERMIONE!
"

Esta escena me puso los pelos de punta. Aquí Rowling logró escribir una escena que encontré genial, terrible, acojonante.
Sin embargo lo que han hecho en la película es muy triste. Les sueltan en la celda sin atar, y cuando oyen a Hermione gritar, Ron suelta un simple "Harry, tenemos que salir de aquí". Vamos, sólo le faltaba decirlo mientras encendía tranquilamente una pipa con aire pensativo.

En resumidas cuentas, la película no me ha desagradado demasiado. Han hecho una historia muy dinámica, pero ha fallado completamente en la ejecución de las escenas más terribles. Aún así, hayáis leído o no el libro, os la recomiendo.

Un saludo.